Lloré cada vez que la tierra no quiso tragarme y quedé vagando... sumando soledades, restando el vino
Pero abrías un abrazo en algún lugar, un vuelo de paloma enardecida, un juego de besos en la arena estremeciendo al mar
Y percibiste ese gusto de melancolía y sal, de deseo lejano, febril y mariposas enredadas más acá del fuego, que intentó ser luz y sólo eso
Cuando el sol se hunde tras tus pasos en algún horizonte rojo llamando a la noche a que lo siga... me dejo atrapar hasta el amanecer para no ir adonde no para no volver adonde nunca
Y así voy desarmada en mi, con tanto silencio hecho alarido Voy con mi cargo de rehén que no cotiza por amar el mar, devanando las horas, con mi poca fe
nocturno
que parezca ese abrazo
mientras pierdo el aliento
y me abro despacio Porque te vi entre sombras
como en un vueloquieto de pañuelos blancos Fuiste
clavándome los ojos con demora
pasado
futuro
donde los tiempos se funden
como cuerpos anhelantes en un ayer
adolescente... En un mañana de reencuentros
donde lo imposible
desvaría hambriento
allá, donde me escabullo
en presente
y espío a la memoria que baila despojada
como si nadie la viera,
agitada y frágil
en esa fiesta popular estrenando plaza
Festejaban los obreros
carnaval ardiente
y la luna
grávida
y plena
desmadejaba el viento
de aromas y estío
Montañas
viñedos, el beso más prohibido de todas las siestas
el más prístino... el más urgente
Tanta palabra "amor" amontonada en el pecho
Tanto error
perfecto
para el eterno desencuentro
Sería
que ya no volvería
a nacerme
a matarme
resucitarme
Será que perdí
la autoridad definitiva
para darme aliento
Y tengo tanto para contarte
si te veo en esa esquina
y es que te miro a la cara
ciego de todas
mis presencias
que un día
se creyeron eternas
tiritando
en tus ojos negros
Añoro los inventos
las llaves ruidosas
los “dame fuego”
las pasadas
vereda abajo
en un sentido y en otro
saludando
a quien fuera
que evocara febreros, entrando triunfante
del brazo
de un premio Nóbel de la paz
Sonriente y anónima
por una alfombra roja
sólo para verte
declarando algún perdón
extra
en tu sonrisa
Flotando
en un altarcito de tambores
ardiendo
mi falso desamor
mi tonto orgullo
Y ahora sí
también yo
prefiero olvidarte
y regresar a mi casa
al barrio
más lejano
ahuyentando el miedo
temblando vacía
acunándote amorosa
con mis huesos
rotos
Con heridas
de sol y lluvia...
Y la erosión
deglutiendo estas palabras
que escribo
presurosa
antes del fin
Alimento
de amantes
y refugio
para volver a creer en vos, sólo si tu madre
te alumbra en primavera
y me esperás en sus brazos
hasta que me decida
a nacer.
Cuando caigo y me estrello en el fondo de tu vaso para que me odies y me olvides después, siempre después porque ya no hay ayer en el extravío, porque soy otra cuando vuelvo sobre mis pasos para verte de lejos Después, siempre después de besarte los ojos dormidos y ponerle un manto a la luna por si al cobijarte sintiera frío en la espalda -como yo, sin tu abrazo- cuando empaño vidrios para adivinarte en el vaho desde este azul sombrío Desnuda, huiré desnuda, felinamente, por los techos acunando las esperas, lo que no le dije detrás de cada borbotón de palabras a lo que sabe ser tu sombra, porque llegará en silencio y hambrienta de besos Voy a descender en cada patio donde haya cielo para mirarte a los ojos como se mira al mar de noche, creciente, total... Voy a buscarte en cada giro estelar de las luces tras el polvo donde hubo juerga y ya no hay más "tirititrán" Cuando el vacío se abra para permitirme entrar ya tendré mis dedos rotos tras derribar cada puerta hacia la nada Ya seré eso que va escribiendo en el aire, para volar sin dejar huellas, como los pájaros que olvidaron el aire del regreso