donde todo es presente
por un momento
Cerré los ojos
para el impacto
tensé el paladar
me mordí la lengua
antes de ladrar
y supe que no
que sola, no...
entre la manada inasible
y quedaste sujeto al temor abisal
sólo para darte el gusto
de soltarte
y arrastrar
dignidades caídas
y utopías lesas
hasta este altar
profano y barrial
donde nada se quema
sin arder
donde el sacrificio diario
es volver a encenderse
para ese otro tiempo
donde siempre
donde nunca
donde nada
y donde todo
se mece en conjunto
para que por fin descanses
y me invites sonriendo
a renacer.













