en la grieta mojada de sus párpados
donde la marea no sube
y Alfonsina no se excusa, no se niega a responder
al escuchar tu nombre en el tumulto
lejos de esta orilla donde las olas caminan de espalda
si tu fantasma en un rincón, abre los brazos
por si las brujas me dejaran caer
entre el fuego y el indulto
Tan lejos del mundo, déjame ser
dejame ser la mitad de la luna enlutecida
detrás de las gotas en el vidrio
volviendo del estadio