Ahora, la bruma detrás de las águilas
ahora no volás en mi quietud
Soy ese esbozo del sigilo
ante tu giro evanescente
Te renuncio de mi refejo
y sigo despierta hasta que no amanezca
tan cerca de mi destierro
Te hablo a vos
siempre, desde alguna noche de mayo
Te hablo a vos, en cada uno de los rostros
de los nombres que te invento a oscuras
cuando no te miento
La luz te recorta los ojos, de todo lo que duerme
sabiéndote despierto, pero propio
como un triste trofeo del miedo
Te hablo a vos, temeroso de todo, tan sin madre
Sí, a vos
donde caigo de bruces en mi propia inercia
Para saberme viva en un disparo de luz
a ciegas
hasta ya no rozarte las manos con mis alas
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