Duele
como un reencuentro sin sabernos últimos,
donde la luz se guarda
Juraste que no, que el alcohol no sabe dar abrazos
porque no ha aprendido a buscarlos,
tampoco, si la furia
tampoco, si el rechazo
Deseo que mis brazos ya no sean tan largos
me despabilo de ojos cerrados
para volver a soñar que la lejanía no queda aquí mismo
ni tu sombra desangelada, donde habito
El umbral contuvo a la puerta
antes del golpe en que cedió para abrirse
entonces corrimos con las manos abiertas
como pañuelos del aire
Nuestros pies ya no pisan el mundo
y no seremos rehenes del vaho
La palabra imposible busca darnos algún sentido
pero hemos perdido la memoria
y por eso, sonreímos al mirarnos
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