martes, 3 de septiembre de 2024

Instinto


Este animal que habito

despedaza los papeles que no ardieron

te inventa un nombre nuevo

te lo sopla al oído por las calles

donde las sombras se despiden de los muros

y se esparcen inseguras y sedientas 

impares


Otra vez, hubo contrastes en el humo

no logré disimular las gotas de rimel

deslizar pasos sutiles detrás del último espejo

donde te vi sobre mi hombro

buscando tus partes rotas


Por fin pude despertar sin llamarte,

recordar el camino hacia las dunas

Podrás verme brillar

como ruta humedecida en la noche

donde la luz dijo su nombre

antes del barro


Y nos cegó más tarde, hasta dejarnos oscuros

Gritar nuestros nombres será la manera más bella de despedirnos

y que sólo el instinto sepa

lo que fue de nosotros.






Éxtimos


Y soy mi propio cisma

un magnicidio de átomos que buscan ser fragmentos

de cualquier cosa que rearme

que te busque un nombre

que te salve de mí

tan impura, tan hostil


Pero ya te has ido

y nada ha caído de tu bolsillo

lo accidental se midió a sí mismo

y mis labios aún tiemblan 

si los verbos se buscan con los ojos vendados


mis manos te arrojaron chispazos de estática

no quisieron ser caricia

llegaron a tus ojos fríos, rojos

como ese viaje de dos abismos

a falta de una caída.


Hay un martes para desdibujarnos en el pasillo

antes de la noche

después de este día

La delicia de negarnos para siempre

y cohabitar 

definitivos 

famélicos

inconscientes





viernes, 16 de agosto de 2024

La valiente torpeza

Tal vez así, te digo adiós

y si ahora te rozo los nudillos
en la más indiferente de las esquinas
es para que ya no llegues sonámbulo y desnudo

Temí que tu cuerpo, en el frío
hubiera buscado amparo y sólo encontrado sombra
como sugieren los muros de agosto
más acá del rojo

Porque la luz
ha quemado el azul
y antes de ser memoria o marea
te desierto y me esparzo

más acá de todo lo que no se espeja
por si mis cables te tendieran un puente
sin garantía por caídas
-sabida es, mi torpeza-

y si el mar se derramara una vez más
bueno, te abjuraría de mi credo
en todas las lenguas

Porque sí.
Porque así soy.
Es lo que me sale.




martes, 6 de agosto de 2024

Panacea (Pasillos que giran)

Pienso en el desvelo

de Kusturica

en quien ha perdido el sueño y... también, eso que flota en el viento

en quien se sabe indefensa y pone la piel como escudo

antes del hambre, después del miedo


Y de golpe, una caricia

-porque de caricia, un golpe, ya no-.

la devuelve a lo más lejano de este mundo

y los postigos dejan entrar luz 

donde no hubo más que azulejos blancos

y pasillos, agujas

en un encierro mudo


La escena se desliza y ella, quietecita, sabe que el giro es de los otros

pero se apresta a danzar

centrífuga y atada

Sus ojos ya no necesitan caer en su reflejo

o abrazar el vacío hasta no tambalear


Con un diamante en la mano

alguna madre, quizás la suya, la mira en silencio

Es que el vinilo ya sabe su tarea de memoria

y la belleza sigue siendo algo ridícula, sin alas, 

pero el aire, pero el abismo en el plexo...

ese vértigo...

busca nombrarse a sí mismo.