de la llama que me dibuja la sombra
Ay de tus pies y los míos
si se cansan
si las puertas ante el trueno, se golpean
si ya no giran
si sienten frío
Pero hay un regocijo en el aire, un nacimiento
un muerto que habla
hay una flor plantada en la arena
desde antes del tiempo y las palabras
Comprender con los sentidos
es limitar el movimiento
No me pidas razones
hasta no paladear la sal
con los ojos hinchados
Dejame avivar los silencios como fuegos
y que callen tu grito de náufrago
que ha perdido la paciencia
casi llegando a la orilla
Respira, amor, aquí están mis manos
No seré tu amada, no, jamás
pero tomala en mi voz
para que vivas y puedas abrazarla