miércoles, 22 de noviembre de 2006

De poetas



La tristeza vive sumergida

y sale cada noche a contar su historia

por los bares de la ciudad

donde siempre hay un poeta

dìspuesto a hacerle el amor

a cambio de una sonrisa

que luego deviene en risa abierta

hasta ser del todo, una carcajada

visceral, desencajada

desesperada ...

hasta llorar de risa

llorar, al decir de Oliverio

"a lágrima viva"

para luego huir descalza

y arrojarse a las vías del tren

condenada a revivir

cada vez que el amor


olvida el camino de regreso.




Ahí, en ese lugar...
hay una huella que nadie reclama como propia
Y tampoco el pueblo se hace preguntas
Porque no es necesario callar
ni hablar al respecto
Yo adivino cómo son las cosas
y guardo por siempre
lo que olvidaste
Porque vos
dondequiera que estés
Guardás mi secreto


AnA NeGrA