domingo, 25 de noviembre de 2007

qué mirás?

En este grito mudo de pájaros ciegos que se atropellan y se hieren

mientras tres hombres con los ojos envasados al vacío

dicen cosas sin importancia...

-Sólo vapor sale de sus bocas. Al menos sirve para que un par de críos

dibuje corazones en el vidrio-

Tengo frío. Un billete de dos ceros cae lentamente

Como mis párpados

Ahora sueño que mis manos lo toman

le compro un ramito de fresias a mamá

Y pido el vuelto de caramelos



domingo, 29 de abril de 2007

Oración

Dormís tan apartado

que me recordás mi propia lejanía

y este silencio desesperado

y aquel sofocado encierro ...



Dormís y me duermo

y sólo quedan estos cuerpos

que vistos desde arriba

bien parecen 2 signos de interrogación

... Y nuestras ropas

son puntos suspensivos en el suelo


Titila verde la hora del insomnio

y esa ventana maldita empeñada en llevarme

a lugares donde no quiero ir.

Porque conozco de memoria los caminos de regreso


Que alguien despierte sobresaltado y encienda la luz

y que uno finja dormir y se abrace al otro como en un descuido

... y que al menos por esta noche

los dos nos sepamos protegidos

miércoles, 21 de marzo de 2007

El silencio del humo

Estaré quemando los pétalos

de tus últimas flores

cuando mi sombra escape por fin

de este cuerpo doloroso.

No sé si habrá tiempo

para saber si “siempre”


era la palabra precisa

por aquellos días.

Y ojalá esas dos espadas

que no supe evadir

sean sólo tus ojos

dibujándome en el techo.

Tal vez no sepa escapar de tu espejo

Y puedas rozarme en el vidrio

sin nombrarme, para que no me esfume

como cada palabra,

como cada silencio.

Ojalá duermas mientras me voy


M.M.







Ojitos Salvadores



No permitas que tus ojos

caigan del horizonte

a tus pies

Mientras intentan saltar

el abismo de los imposibles


Son capaces todavía,

de salvar esta canción

Asesinos del tiempo y de los mapas

Condenados a cerrarse

sólo para ese beso

o entregados al sueño

Allí,donde no dormís

...aquí, donde no despierto

Donde alguien moriría

por volver a nacer

Donde a la inocencia

Le gusta descansar

antes de partir


sin despedirse...


"Cría cuervos" 1975 -C. Saura-

miércoles, 7 de marzo de 2007

Juntos

Mientras la ausencia de nuestros cuerpos

redacta esta historia

En las costillas

del hijo que que no abrazamos


Escribe

Sin descuidar un solo renglón

Abriéndonos de par en par

Como un capricho del instinto

para darle aire, más aire a sus sueños


(Ahí va ...

Volando con las alas

Que dejó olvidadas un ángel en la cornisa...)


Para qué despedirnos, amor

Si siempre estamos enocontrándonos

Para qué seguir huyendo

Si arribamos a distintos puertos

En el mismo barco


Para qué llorar una vez más

Si hasta la sal del mar más pequeño

Nos hará morir de sed

por haber envilecido lo más bello


(El milagro ...

Y este día es nuestro)


Juntos

Somos mil veces un segundo

desafiando las horas más terribles

ésas, que ni la paciencia de un condenado

podría contar de una en una



No me apreses, no me sueltes

Es preciso que penetres por la herida

que aquellos asesinos abrieron

Y no olvides partir

cuando adviertas las ojeras de la luna


No cierres la puerta

Que el aroma de este encuentro

Salga a recorrer el mundo

Y lo impregne de tramposas madrugadas




El puente

Cruzando el puente

tu nombre se filtró nuevamente.

Como un haz de luz en mi cuarto polvoriento.

Y entonces, después del tiempo

La canción de nosotros

brotó impávida

como una hija rebelde del silencio.

Como esos amores viejos

que pasan corriendo por debajo de un puente

y salen de él, triunfantes, erguidos

de nuevo, niños.

Luego desperté como si mi madre

me llamara para ir al colegio.

Y te nombré como si veinte años atrás

No supiera quién sos

Ni por qué te nombro

Mario y Nelly (2008)

Algo así como un tango



Donde el miedo perdió su manto

Con la edad de los que anhelan

En silencio nos quedamos

Para escucharnos mejor

Y entre tanto alarido

De inocencia y guitarras

Me jugué hasta la tristeza

tu sonrisa me venció

No volvimos a mirarnos

Hasta hace unos minutos

Cuando, después de los años

Despertamos sin ser vistos

Y jugamos al encuentro

Siendo aquellos, y los mismos

Patinando en los errores

Susurrando soledad

Mezquinándole al olvido

Lo mejor de nuestras vidas

Para qué voy a contarte

Si es que tuve que llorar

Donde el tiempo ya es un tango

Con la edad de los que anhelan

En silencio nos quedamos

Para escucharnos mejor



Richard Berry (guau ...)

La geométrica angustia de los paralelos

Espero, mientras la vida

nos lleva a cada cual

por su camino.

Sonrío, a pesar de tanto crimen

y despierto, a veces

con "la geométrica angustia de los paralelos"

aunque quien sabe el final de su camino …


Tal vez no viviremos para ser testigos

del sublime momento en que se toquen.

(Es seguro, que ese día

querrán estar solos,

más solos que nunca

y entenderán que no hay mejor soledad

que la que se parte en dos

a la hora de hacer el amor)


Espero, y lloro de emoción

porque la esperanza siempre me gana la carrera.

E intuyo que hace rato que llegó a tus brazos.


-Mientras tanto, ya mujer,

voy descubriendo el por qué de ciertos mapas.

Estamos cerca, sólo cerca-.


Tal vez sean otros amantes

aguerridos y voraces,

menos lesos por la vida

los que en otro tiempo

tomen este amor

y le curen beso a beso cada herida.


La esperanza no espera por nosotros

no desafía su naturaleza.

Corre, vuela, y siempre,

siempre llega antes

agitada y sonriendo

al lugar del encuentro.





A mil kilómetros, yo.

Estaría un poco loca

si no pudiera escucharte

a estos mil kilómetros

que me toman por el pelo

para ver si es que te olvido.

Si no te supiera dormido y calmo

con esa inocencia infantil

a la hora en que los bares

se vuelven un puro silencio

y nos ven pasar, como un ayer

riendo de esta tristeza

que hoy nos vuelve temibles,

para aquellos que nos aman.

Estaría un poco loca

si hubiera olvidado

cómo suena mi nombre

con una noche encimada en tu boca

Si, lo se

soy sólo la memoria de tu odio

entre los cuarenta y tantos fuegos

que no podrás apagar

sin mi humedad