jueves, 29 de marzo de 2012

Gorjeos

Semejante a la espera

del condenado

te abismé los ojos

lenta y fría

desde esta memoria

que pretende irse

a vivir allí donde quién sabe

si hay que llevar abrigo

si se vuelve ileso

si se vuelve


Flotaba en las olas

mi flor desprendida

creída y resignada

de que un llanto

eterno

era su lecho y destino

Y se equivocó

-al decir de Serrat-

… Se equivocaba.


Yo crecía

haciendo corazones

efímeros, secretos

en la playa de tus paseos ancianos

Conjugaba verbos prohibidos

adivinando en las paredes blanqueadas

alguna consigna imborrable

Subversiva.


Eso ya me hacía sentir fuerte

Tal vez, protegida de un miedo

a no sé qué cosa

Yo crecía y me hacía gigante

cada vez que el viento me cubría de arena

y me obligaba a empezar de nuevo

a hundirme y taparme la nariz

a emerger limpia y liberada.


Tuve que extrañarte y admitirlo

para poder secarme al sol

y no huir

descalza y con el vestido mojado

Necesité que tu viaje fuera en abril

para llegar a setiembre y saber

que el otoño se hizo bello

de tanto olvidarte y no.


Escandalizada

crujiendo en rojo

-las hojas suelen tener ese encanto

y yo no quise ser menos-

ante una caricia del sol

Sabía que a ese tren

le sobraría siempre un asiento libre

Libre.

Es esa palabra que no me deja

volverme a casa con el caballo cansado


"Entrega" Foto: aNaNeGrA

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